Así es la Constitución de Corea del Norte

Juanfran Ponce
Comparte

La República Popular Democrática de Corea, es decir, Corea del Norte, se define a sí misma como una república «democrática». ¿Cuánto hay de cierto en ello? Hoy hablaremos únicamente de su Constitución.

La nula transparencia

Corea del Norte es un país de Asia que ocupa la parte Norte de la Península de Corea. Limita al Norte con China, al Noreste con Rusia, al Este con el mar del Japón, al Sur con Corea del Sur y al Oeste con la bahía de Corea.

Si algo caracteriza al país es la nula transparencia que tiene con respecto al mundo, consiguiendo ser un territorio prácticamente hermético por las estrictas medidas del régimen. Aun así, permiten la entrada a turistas para visitas guiadas por diversas zonas emblemáticas del territorio coreano. Eso sí, siempre acompañados por un guía y bajo restricciones de libertad deambulatoria muy bien definidas, pues la libre circulación de turistas no está permitida.

La compleja historia de Corea del Norte, su política tan radical y sus rígidas normas sociales impuestas a través de la coacción del Estado, se han traducido en opresión interna para los ciudadanos del territorio. Mientras el pueblo sufría hambrunas, penas de trabajos forzados y ejecuciones públicas, el gobierno (o mejor dicho, líder) se centraba en la creación de armamento para guerras.

La Constitución de Corea del Norte

La primera Constitución de Corea del Norte fue redactada en Moscú por Iósif Stalin y Terentii Shtykov (representante de la autoridad política de la URSS sobre la naciente Norcorea), basándose en la Constitución de la Unión Soviética de 1936.​ Finalmente, la Asamblea Suprema del Pueblo la adoptó en septiembre de 1948, que bajo esta constitución era el órgano máximo por lo que el Estado se regía.

Tras diversas reformas que ha sufrido, podemos destacar varios puntos de la actual Constitución de Corea del Norte:

  1. La República Popular Democrática de Corea es un Estado socialista del Juche que encarna la ideología y las hazañas del gran Líder Kim Il Sung y del gran Dirigente Kim Jong Il referentes a la construcción estatal. (Preámbulo)
  2. La República Popular Democrática de Corea es un Estado revolucionario que ha heredado las brillantes tradiciones […] y felicidad del pueblo. (Cap. 1 – Art. 2)
  3. La República Popular Democrática de Corea lucha por lograr […] las tres revoluciones: la ideológica, la técnica y la cultural. (Cap. 1 – Art. 9)
  4. […] El Estado inculca la conciencia revolucionaria y de clase obrera a todos los miembros de la sociedad mediante la intensificación de la revolución ideológica y los convierte en un colectivo unido. (Cap. 1 – Art. 10)
  5. La República Popular Democrática de Corea efectúa todas sus actividades bajo la dirección del Partido del Trabajo de Corea. (Cap. 1 – Art. 10)
  6. El Estado elimina en todas las esferas el modo de vida de la vieja sociedad y establece a escala general un nuevo modo de vida, el socialista. (Cap. 3 – Art. 42)
  7. El ciudadano goza de la libertad de palabra, prensa, reunión, manifestación y asociación. (Cap. 5 – Art. 67)

No todo es Constitución

La complejidad que subyace aquí reside en la terminología con la que nombramos diversos aspectos de nuestra vida cotidiana. El término de «Constitución» es un vocablo cuyo significado se ha perdido en el tiempo, imponiéndose así une generalidad que sirve para el nombramiento de cualquier carta magna otorgada por el Poder Político.

Para poder llamar Constitución a una norma se tienen que cumplir dos requisitos:

  • Requisito formal: Se han tenido que haber celebrado unas elecciones a Cortes Constituyentes. Este es el proceso por el cual, los ciudadanos, eligen a los políticos para que, única y exclusivamente, se redacte una Constitución.
  • Requisito material: No a todo se le puede llamar Constitución, pues el labor de algo así es constituir la separación de poderes. El poder del Estado, por un lado, y el poder de la nación o legislativo, por otro.

Una Constitución no puede basarse en normas inmateriales e ideológicas

La Constitución es una norma que rige la vida de los ciudadanos. Eso sí, esta no tiene que establecer cómo vivir sino establecer unos límites en los que vivir. Por ello, la vida o la libertad es de los bienes más preciados que tiene cada ciudadano, algo que no tiene que ser quitado por nadie, es ahí donde entra en juego los derechos constitucionales que nos dan la seguridad para la futura convivencia en sociedad.

En cambio, en Corea, esto no es del todo así, pues los puntos constitucionales que relatamos anteriormente nos dan a ver una realidad muy diferente. Los diversos artículos que antes citamos nos muestran la irracionalidad jurídica en la que se sustentan los mismos supuestos que rigen a los ciudadanos coreanos.

El punto número 2 habla sobre la felicidad del pueblo, como si algo metafísico y subjetivo como la felicidad pudiese ser legislado a través del derecho. El número 3 y 4 establecen «la revolución ideológica» impuesta por la coacción del Estado, por lo que este último tiene libertad para difundir ideas subjetivas e imparciales a los ciudadanos. El número 5 habla sobre el partido único que tiene potestad en Corea, liderado por el militar y dictador Kim Jong-un, un partido que rige todo el funcionamiento del Estado y sus instituciones, rigiendo así la vida de las gentes. El número 6 establece un modelo de vida único a seguir.

Además, el último punto, el número 7, establecía unos diversos derechos que todos los ciudadanos tienen. Algo que, en la práctica y la realidad misma, hemos podido conocer cómo el Gobierno de Corea del Norte cometía crímenes y supuestos asesinatos contra sus ciudadanos. Algo inconstitucional y penado dentro de la ONU.

Vemos con esto cómo la presunta Constitución de Corea del Norte se fundamente en puntos ideológicos e inmateriales, crea axiomas en los que no puede legislar y en los que no ofrece una garantía de esos derechos, pues si toda persona tiene derecho a la felicidad a través de «la felicidad del pueblo», ¿cómo se asegura el Estado que ese derecho se cumple? Pues ni con decenas de psicólogos públicos el Estado puede pretender asegurar un derecho como la felicidad.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Next Post

¿Quién es Daniel Ortega y qué sucede en Nicaragua?

El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, conocido en las tierras centroamericanas como “el comandante”, es un revolucionario sandinista que en 1979 ayudó a derrocar al gobierno de la dinastía Somoza, una familia que durante 40 años gobernó el país con el apoyo de Estados Unidos, quien por ese entonces deseaba […]
Daniel Ortega