El realismo capitalista y la mercantilización del LGTB

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El capitalismo es un parásito abstracto que busca grandes beneficios mientras se adapta a su contexto social.

¿Entonces cómo el capitalismo ha terminado devorando el LGTB? Cuando se supone que el LGTB ataca al capitalismo. La respuesta es simple. No es un bug del sistema capitalista, sino una parte del mismo, nada le genera más ingresos al capitalismo que unas protestas contra ellos mismos, porque mientras la gente proteste pensando que van a cambiar algo, desde las sombras maletines y manos son estrechadas para dejar todo atado para sus beneficios.

Del mismo modo que actualmente el LGTB es un cliché guionizado. Si existe un mercado anticapitalista ten por seguro que algún capitalista va a encontrar cómo venderlo, no es precisamente la clase de crítica que piensan las masas que llevan, puesto que ellos son un engranaje más de tantos en el complejo sistema capitalista que extiende sus tentáculos en todo el mundo.

Cualquier persona de izquierdas, y que tenga un mínimo de sentido común, sabe de sobra la absurda existencia de productos que han terminado convirtiendo el LGTB en un gran mes beneficioso para sacar dinero. La revolución que los progres quieren hacer será televisiva y si te pueden vender anuncios durante ella ten por seguro que el capitalismo se encargará de mercantilizar y venderte su oposición, tal y como han hecho con el LGTB, el feminismo, y todos los movimientos de minorías.

Y por esto mismo permiten la existencia de estos movimientos que lo critican, y no solo existir sino que se comercializan y son populares. Esto, al final de cuentas, es beneficioso para el capitalismo, puesto que si eliminasen toda crítica del sistema lo harían ver cómo lo que es, una ideología que puede ser refutada y que la gente que se beneficia de ella tiene miedo de la oposición, de este modo al permitir estos movimientos que lo critican están logrando desconectar de esta crítica de la realidad misma que es el capitalismo, y porqué al permitir existir estos movimientos están creando un efecto placebo, puesto que estas personas creen de verdad que están formando parte de un activismo para cambiar el mundo a mejor, pero al final del día todos son peones.

Peones ciegos en un tablero de ajedrez que no pueden ver ni mucho menos comprender, puesto que todos sus movimientos están comprados y los propios capitalistas a los que critican son los representantes de sus movimientos. Después de todo, Lenin decía que los capitalistas terminarían vendiendo las cuerdas que usaremos para colgarlos.

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