La desescalada turística en 2021.

Pedro Guzmán
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Ayer vi en la televisión unas imágenes de Benidorm y me he propuesto dejar mi opinión sobre la desescalada turística en 2021.

¿Cómo está el panorama internacional?

Que en todo el mundo se está administrando una vacuna para el COVID-19 es una verdad, pero no todos lo hacen al mismo ritmo. Por eso tenemos un montón de países que aplican sus propias normas para sus fronteras.
Los territorios que se encuentran en el denominado “tercer mundo”, o dicho de otro modo, en vías de desarrollo; no tienen acceso a las vacunas. Esto propicia que las nuevas variantes se incuben en estos lugares para luego ser exportadas como bien de interés cultural al resto del planeta.
La solución. Cierre de fronteras a ciertos países, cuarentenas obligatorias o el famoso Pasaporte COVID. Pero esto nunca se respeta o se hace tarde. Por lo que siempre tenemos una muestra más o menos significativa de todas las variantes del virus. Para gloria de nuestro catálogo epidemiológico.

El virus en España.

Que la variante Delta es una realidad ya lo sabemos. Más contagiosa pero igual de mortal que sus hermanas. Como el ritmo de vacunación se ha acelerado bastante de un tiempo acá, lo único que tenemos son pequeñas subidas en las incidencias (comparadas con meses anteriores), que afectan al sector no vacunado. Los jóvenes.
Que sí, que las fiestas sin mascarilla en las que no se ve el suelo y corren litros de alcohol, puede ser una de las causas. Pero de forma sibilina, se nos está “colando” el virus en nuestro estado de bienestar. ¿La razón? El turismo.
Ya es verano y el cuerpo lo sabe. Apetece ir a la playa, tumbarse al sol y tomar una que otra cerveza. Eso sí, dónde haya más gente. “Que ahí se come bien”, como decía alguno.

Lo raro no es el “balconing”

Sabemos que el Reino Unido es para nosotros una fuente de ingresos turística inigualable. Pero nos deberíamos de poner a pensar en una isla que, el próximo día 19 de julio, quitará todas las restricciones que generó el coronavirus.
Aunque tienen la incidencia por las nubes, a su Primer Ministro, Boris Johnson, le parece buena idea que cada inglés mire por su salud. Para eso está la lógica y la razón. Que en este territorio, del cual salió el término balconing, tiene que ser una de las pocas opciones que ha encontrado este político.
Pero lo mejor de todo, es que ellos si ponen trabas, para que no puedan practicar este deporte de jóvenes, en otros lugares con índices de contagio no mucho más superiores al suyo. Es como no ver el balcón en el piso propio.
Eso sí, aquí que vengan.

Reino Unido de vacaciones.

Una norma que tienen nuestros vacacioneros ingleses, es la de buscar calor. País de lluvia, mal tiempo y niebla. En el que disfrutar de una temporada estival es todo un ritual. ¿Y dónde hay más sol que en ningún sitio? En España.
Pese a que firmaron el BREXIT, los anglosajones no han descuidado la más mínima oportunidad para venirse de nuevo a las costas españolas. Aunque ahora sea un territorio extranjero, el calor, la infraestructura y una economía dedicada al turismo, es la mejor faceta para venir aquí de veraneo.
El verano pasado no vinieron tanto porque tenía todo el mundo miedo de ir a lugares y propagar el virus por doquier. Cosa que no parece preocupar a otros estados que, además de contar con una variante vírica con su nombre, no tienen reparo en irse a ver mundo porque son dos días.

Medidas contra el coronavirus en zonas turísticas.

La imagen de Benidorm me impactó bastante debido a que a penas se veía la arena de toda la gente que había allí en alas de levantar la economía turística de la zona. De hacer gasto, vamos.
¿Dónde quedaron esas playas parceladas? Se comenta que en estos lugares, la gente va sin mascarilla (estamos en exterior), y que no se respeta la distancia de 1,5 metros. Poner una toalla o sombrilla a menos de esa medida, es considerar al otro individuo como uno más de la familia. Pero España se caracteriza por su amabilidad y don de gentes. Nada fuera de lo normal.
Todo sea por salvar “la temporada”. Nos volveremos a contagiar, y en invierno, como ya vendrá menos gente, pues a guardar reposo. Y esta será la tónica general para los años venideros. Porque somos un país de bares, playas y hoteles. Y habrá que deducir cómo será la desescalada turística en 2021.

Espero que puedas pasar las vacaciones en un sitio menos concurrido, pero si no es así, vacúnate, coge los bártulos playeros y que la suerte te acompañe.

Puedes leer otros artículos míos pinchando en el siguiente enlace.

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