«Tengo 3 identidades más» | Así es vivir con un trastorno de identidades múltiples

Juanfran Ponce
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El trastorno de identidad disociativo (TID), antes conocido como desorden de personalidad múltiple (DPM),​ es un trastorno disociativo que se caracteriza por la existencia de dos o más identidades en una persona, cada una independiente de las otras.

En esta ocasión entrevistará a Noah (@zaknelyt) , una chica que tiene TID con hasta tres identidades más. Aquí nos contará cómo es vivir con ello y sus experiencias.

¿Cómo se genera un trastorno así?

Lo que se sabe de este trastorno es que se genera a raíz de un trauma de la infancia. No todo el mundo que genera esto recuerda su trauma; yo, personalmente, no recuerdo el mío. Es uno de los factores comunes que se ha visto en estas personas que desarrollan este trastorno.

A partir de ahí se entiende que su mente, en lugar de que se cree una sola identidad, la de estas personas se fragmenta en distintos estados de conciencia. Y estas propias identidades pueden tener, a su vez, distintos trastornos. La persona puede tener un trastorno límite de personalidad o un trastorno depresivo y luego, sus alters (estados de conciencia alternativos), pueden no tener nada, pueden estar perfectamente sanos o tener otros problemas diferentes. Esto quiere decir que la mente, después de haberse fragmentado, implica distintas identidades y distintas personalidades.

¿Cómo te diste cuenta de que tenías esto?

La verdad, no recuerdo muy bien gran parte de mi vida. Yo diría que cuando empecé de verdad a disociar fue sobre los 16 años, pero yo tengo la teoría, según recuerdos que tengo y cosas que he hablado con otras personas, que a partir de los 12 años ya empecé a tener ciertos episodios de cosas que no recordaba haber hecho.

¿Y tus primeras experiencias disociando?

Eran momentos de fuga, de no saber muy bien qué es lo que he hecho, cuándo he hecho esto, cómo ha aparecido esto aquí. Simplemente pensar, como eran pequeños fragmentos de tiempo, que no estaba centrada o que tenía mala memoria. No das por hecho que tienes un problema y a ciertas edades no tienes información sobre este tipo de cosas.

¿Y ahora cómo son esos episodios?

Actualmente, mis episodios disociativos que tengo implican que yo prácticamente desaparezco. No desaparezco físicamente, es como quedarme dormida o inconsciente, y durante ese tiempo que están ahí yo no sé nada de lo que están haciendo o lo que están haciendo.

¿Cuántas identidades tienes?

Aquí entra también el debate de si se me considera a mí parte de ellos o no. Mucha gente diría que una mente al estar fragmentada, o tener un trastorno de identidad disociativo, el host también es parte de esa fragmentación. Yo digo: soy yo y tengo tres alters. Otra gente diría: somos cuatro. Yo no.

Nyas, María y Fabián. El primero es quien toma el control siempre, es más polifacético y lleva tanto tiempo que es él quien se puede enfrentar prácticamente a cualquier situación; apareció el primero y está relacionado con algún trauma de mi infancia. María salió en una situación más personal. Por último, Fabián salió por la falta de tiempo u organización, a raíz de una ruptura conmigo misma por un proyecto que era mi vida y que tuve que abandonarlo por razones de salud, que me supuso seis años, fue un momento traumático.

Nyas hace una función de apoyo, de protección y de estar aquí continuamente. María se encarga de cosas un poco más íntimas y personales, temas más «femeninos». Y Fabián es más relacionado con el impulsarme a no abandonar mis proyectos y a echarme una mano en mis proyectos, porque soy una persona que tiende a abandonar las cosas por ansiedad.

¿Quién es tu primera identidad alternativa?

Se llama «nyas» y es como un hermano para mí. Tiene forma física en su mundo y todos se ven entre ellos. Lo que pasa que yo no puedo verles, yo le empecé a ver a raíz de las descripciones que él me dio en un par de momentos de alucinaciones visuales que tuve, pero fue a raíz de ya tener las descripciones e imágenes, pero antes de eso yo no podía verle.

Para empezar, tiene 35 años pero se mantiene en apariencia de sus 28 años. Su descripción es: un tío alto, rubio, con barba de tres días, con el pelo largo y pinta de rockero/metalero, con muchos tatuajes, es italiano y profesor de piano. Cuando aparece en mi cuerpo sufre mucha disforia de género y frustación, aun así, respeta mucho mi cuerpo. De hecho, hace un par de años pasó por una depresión.

¿Puede Nyas tocar el piano en tu cuerpo al ser él profesor de piano?

No, no es capaz de tocar el piano con mi cuerpo porque yo no tengo ese aprendizaje. Siempre lo digo, conexión neuronal y memoria muscular, ellos están en mi cabeza pero yo en las suyas no. Ellos tienen esos aprendizajes allí pero no aquí. Yo, por ejemplo, hablo rumano y Nyas habla italiano, cuando él está en mi cabeza, al yo hablar rumano, él me entiende, porque está en mi cabeza, pero yo no podría hablar italiano porque yo no estoy en su cabeza. Él lleva tocando el pianos más de 25 años allí en el subconsciente, pero es algo que ha aprendido con su mente y con su cuerpo, y yo no puedo reproducir esas conexiones con mi cuerpo.

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